Los alcances del marketing digital para el 2021

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Los alcances del marketing digital para el 2021 | Ugo Pompa

Para contestar de manera completa y exhaustiva a este argumento podríamos escribir una enciclopedia entera. Las temáticas a tratar son tantas que resultaría imposible profundizar en cada una de ellas. Vamos a empezar desde la base, sobre como desarrollar un plan de marketing digital para el 2021. Muchas personas creen que desarrollar correctamente un proyecto de marketing digital, que se adapte a los fines y presupuestos del ente público o privado, es más complicado que escalar el Everest. Es cierto que, un plan de marketing digital tiene algo de camaleónico, pero: ¿quién no desarrolla mil facetas adaptadas según la situación y la necesidad particular?

Para empezar, vamos a ser claros, el objetivo general de un plan de marketing digital es generar ventas. Estas últimas pueden ser directas u oportunidades de venta. Pongamos un ejemplo, si trabajamos con un e-commerce asociado o menos a una tienda física con empleados, el enfoque de largo plazo será incrementar los volúmenes de ventas según los canales preferidos por los clientes. Si atendemos la necesidad de promocionar productos o servicios que necesitan una previa peritación y se entiende que su consumo sea alargado en el tiempo. Entonces, en este caso el objetivo preliminar será aquello de implementar unas herramientas de aterrizaje donde los potenciales clientes se interesen y permanezcan sin rebotar, como pelotas de baloncesto.

Los mismo vale para las ventas de productos de rápido e inmediato consumo, que pueden ser adquirido on-line y en tienda física. Como las gafas de sol, un teléfono móvil o una prenda de ropa. Sea que el producto sea complejo y necesite la firma de un contrato, sea que no tenga letras pequeñas. En ambos casos el potencial cliente tiene que hacer clic con su ratón sobre un enlace que de manera casi inmediata le deje aterrizar en una plataforma que satisface sus necesidades previas de búsquedas, es decir que “tome tierra” en una landing page.

La landing page tiene que ofrecer una experiencia de usuario agradable, rápida, clara y concisa. Porqué, desde el lado del vendedor lo que necesitamos obtener es información valiosa sobre las personas. Una información que nos de el permiso de acércanos a este potencial cliente y entablar una negociación. Pero exactamente ¿qué tipo de información estamos buscando? Fácil: nombre, apellidos, teléfono y correo electrónico cómo mínimo. Antes de que alguien se pregunte si estamos ante una violación de la privacidad, debemos tener en cuenta que son las propias personas quienes nos ofrecen sus datos, a cambio de información útil para satisfacer sus necesidades. Y es aquí donde está el “quid” de la cuestión.

A nivel real, tangible como en una tienda física. Sería el mismo cliente que se acercaría a un empleado preguntándole: “¿tenéis una talla más de estos zapatos?, ¿hay más colores?”. Otro ejemplo, si necesitaríamos comprar un coche por qué el nuestro se ha roto y necesitamos un presupuesto con opciones de financiación a medida. Buscaremos en la web la marca a la cual estamos interesados, Google nos ofrecerá los mejores resultados ordenados por cercanía y relevancia privilegiando los anuncios de pago. Haremos una comparación entre los concesionarios que sean más afines a nuestras preferencias. Por preferencias se entiende todos aquellos aspectos que nos permiten satisfacer una necesidad de la manera más rápida y sencilla posible. La cercanía en este caso es un factor relevante. Luego llamaremos o dejaremos nuestros datos en un formulario con el objetivo de ser contactado y concertar una cita.  Esa es la información que necesita el vendedor para empezar una negociación.

Durante el desarrollo de todas estas fases: búsqueda -> aterrizaje -> información, comparación -> elección -> contacto y/o compra. Fundamental es la transparencia.

Al igual que en las tiendas físicas, en las tiendas en línea, sobre todo aquellas desarrolladas a través de una landing page, la finalidad reside en satisfacer unas necesidades particulares de los usuarios. Las landing page suelen ser páginas creadas con la exclusiva finalidad de invertir dinero en publicidad para que aparezcan enlazadas a los anuncios en los resultados de búsquedas. Es decir que sean el destino final cuando el usuario haga clic. El anuncio que nos aparece puede ser:

  • de búsqueda (CPC),
  • display (youtube y otras herramientas de promoción vídeo digital en redes sociales),
  • una imagen promocional que vemos mientras avanzamos con el dedo en una determinada red social,
  • publicidad en el correo electrónico como newsletter y publicidad directa desde los proveedores de correos (Gmail, yahoo, hotmail).
  • Noticias de Google (google publisher),
  • publicidad en apps
  • y muchísimas otras formas de publicidad a las cuales estamos sujetos y no nos damos cuenta.

En el caso de una tienda física, la venta consiste en la adquisición de un bien material o inmaterial a través de una interacción humana. En la tienda on-line, o mejor dicho durante el proceso de venta digital. Nos enfrentamos a un embudo de compras que tiene varias fases antes de llegar al escenario final: el ‘’pasillo de compra’’, o “solicitud de información” y posterior “contratación”. Al igual que en una tienda, se invita a las personas a entrar intentando evitar caer en la pesadez. Si aceptan, entrarán y nos pedirán ayuda. Aquí es importante recibirlas en un ambiente afín al producto o servicio que ofrecemos, y presentar este en todo su esplendor, es decir, con todas las ventajas que aporta su posesión o contratación. En esta descripción de beneficios, la estrategia consiste en expresar la importancia de no prescindir de esta compra, explicando por qué es tan necesaria. Muchos de vosotros pensaréis que no es tan fácil convencer a los usuarios para obtener bienes y servicios, cuando la realidad es otra, y la venta es más difícil de lo que parece. Sin embargo, debéis preguntaros por qué una persona deja sus datos en una web para que se le vuelva a contactar. El secreto está en la confianza. Ganarse la confianza de alguien es fundamental en todos los ámbitos de los procesos de venta, y añadiría que lo mismo vale en la vida en general.

Por tanto, ¿la confianza debería ser uno de los objetivos primarios del marketing digital? Por supuesto que sí.

Recapitulando, el objetivo general de nuestro plan de marketing digital es el incremento de las ventas en un horizonte temporal establecido (corto – medio – largo plazo). El objetivo principal es la creación de la confianza entre cliente y vendedor. Una vez establecida la relación de confianza, se cambian y actualizan las dinámicas de venta a un nivel más equitativo, donde el usuario está interesado en compartir su privacidad para interactuar en una relación que va más allá del mero intercambio económico.  La confianza es la base del comienzo del proceso de venta. No importa cómo este primer contacto se haga realidad, dado que la seguridad que se transmite a la otra persona cara a cara, por teléfono o a través de una pantalla, es crucial para que el interés se desarrolle y, cómo en cada negociación, se llegue a un estado “win win” donde todos ganamos.

¿En algunos ámbitos antes que en otro es más o menos fácil ganar esta tranquilidad que hace que nuestro interlocutor nos escuche, lea, toque? Digo toque, por qué la confianza no solo insta entre el consumidor y el vendedor, sino que también es ínsita al producto o servicio que se ofrece. Puede ser tangible y sensible al tacto o, por ejemplo, abstracta y de difícil imaginación. No importa como sea, de que material esté hecha y como se reproduzca. La confianza tiene siempre su mismo peso relativo.

Cuando el consumidor se interesa por un producto busca, dentro de los límites de lo posible, que este sea exclusivo y personalizado, único. Muchas veces que esté hecho como un traje a medida. Es natural, por tanto, que surja la necesidad de conocer más a fondo el artículo de interés, sobre todo lo relativo a su fiabilidad y calidad. Facilitar al cliente esta información es una parte importante de la creación de la confianza en el proceso de venta. Pero, una vez que hemos ganado la confianza de nuestro potencial comprador, viene la pregunta del millón: ¿cómo le vendemos el producto? ¿O el producto se vende solo?

Sin perder el hilo de la cuestión vamos a poner el foco de la atención a otro de los objetivos principales de un plan de marketing digital para el 2021. La transparencia, la ética durante el proceso de compra y en el uso de los datos “relevantes”. Y quiero añadir como la teorización de la moral se traduce en una ética sustentable durante todo el proceso de compra. Solo a modo de recordatorio. La ética (del griego ethos: “forma de ser” o “carácter”) y la moral (del latino moralis: costumbres) son dos conceptos distintos que muchas veces son la secuenciación del uno con el otro, y en otros aspectos se encuentran en contradicción. Se entiende como ética el estudio de los valores morales que orientan el ser humano en la conducta habitual en situaciones diferentes. En cambio, entendemos la moral como normas, tabú y costumbres diferentes de cada sociedad.

El ser humano fusiona ética y moral moldeando así su carácter, sus conductas y sus formas de ser, transfiriendo lo aprendido en las actuaciones prácticas en la sociedad. Determinando así lo que se entiende como “bueno” y moralmente aceptado y las “malas prácticas”. Os estaréis preguntando, ¿pero esto que tiene que ver con la creación de un plan de marketing digital para el 2021? Empezando con el supuesto que, si no tenemos a nuestra disposición productos competitivos en el mercado, es mejor dejar de lado al menos por el momento el marketing digital. Volviendo al concepto de ética durante las dinámicas de compra, esta es fundamental para ayudar la consecución de la generación de la confianza entre el vendedor y el potencial comprador.

Cuando hablamos del uso ético de los datos relevantes de los clientes, no solo se entiende como el respecto de las leyes y de las directivas de privacidad nacionales e internacionales. Sino también demostrar un compromiso real con los datos sensibles de los clientes, y una verdadera implicación en utilizarlo solo por lo que se haya anteriormente consentido. Pongamos un ejemplo: ¿cómo os quedaríais si de repente os llaman para ofreceros un producto sin vuestro consentimiento? Mal, ¿verdad? Incluso os enfadaríais. La confianza en el que la persona que os llame y en el negocio al cual habéis dejado el consentimiento del uso de datos caería como una piedra en un barranco.

Las personas durante la pandemia se han visto obligadas a pasar más tiempo en casa y muchas han aprovechado este tiempo delante de una pantalla de móvil u ordenador que sea. Buscando información, características, noticias, contenidos de cualquier tipo. Y seguro habremos dejado nuestros datos en formularios online aceptando la política de privacidad, ignaros de su contenido. Por suerte, gracias a la regulación de los datos sensibles que los usuarios dejan en una página web, se establecen normas para el uso inadecuados de los datos personales y se establecen sanciones en caso de infracciones.

Para construir la confianza entre el cliente y el vendedor es necesario establecer unos determinados criterios éticos dentro de las diferentes realidades empresariales.

La transparencia en el uso de datos personales y la respectiva comunicación al cliente de los criterios de privacidad que se van a utilizar, y aún más importante, como se van a utilizar sus datos. Son aspectos fundamentales que, aunque no sean elementos a los cuales el potencial cliente suele fijar su atención. En un mundo inter-conectado donde la información circula rápidamente. Si que se pueden considerar más que un granito, un castillo de arena en la construcción de la confianza entre el cliente y el vendedor. De hecho, el objetivo es que sea el mismo cliente que decida como gestionar sus datos personales.

Un ejemplo básico es la “newsletter” donde se da la opción al cliente de aceptar y elegir el tipo de información que quiere recibir y por supuesto la posibilidad de eliminar su fichero de la base de datos. Más complicada es la transparencia en el caso se comparta más información como los datos de contactos, la ubicación, el micrófono y los datos del teléfono móvil típicos en las apps. El dilema ético se crea entre la necesidad de dar acceso a un tipo de información personal para el uso de un determinado servicio, y la incapacidad del correcto funcionamiento de este servicio en el caso se niegue el acceso a este tipo de información. Y entonces, no poder disfrutar de este.

Por el lado de la empresa la clave está en declarar de manera transparente y clara como y por qué se van a utilizar determinados datos y fuentes de información de los clientes y sobre todo el beneficio que van a tener estas personas. Por el lado del cliente es importante hacerle entender que sus datos personales y la información que comparte no es gratuita y tienen un precio. Este precio viene identificado como un servicio que le viene ofrecido. Este servicio ayuda en la mejora de la experiencia de usuario asociada a un determinado producto. Y el cliente tiene que ser cociente de este intercambio y aceptarlo.

La transparencia, la ética y la consecuente moral son elementos fundamentales de igual importancia que la confianza. El conjunto generará más ventas a largo plazo. No se trata de una estructura piramidal, sino de aspectos paralelos que trabajan para el incremento de las ventas y al mismo tiempo crean un sistema de compra-venta digital (y/o físico) más sano, correcto, claro y sustentable en el tiempo.

Se trata de un cambio de tendencia y de una adaptación a los entornos cambiantes donde los límites entre lo digital y lo real son siempre más flexibles e invisibles. Donde nuevos actores aparecen, la competencia es siempre más feroz y estar al paso de los tiempos es siempre más difícil y complicado. Pero la pregunta del millón es: ¿vosotros os fiaríais de alguien que os ofrece Y y luego os vende X? Es decir, si contratáis un servicio que tiene una permanencia de 24 meses y una cuota fija durante toda la permanencia. Y luego al año descubrís que la cuota mensual sube, ¿os molesta verdad? Buscáis el contrato, empezáis a leer las letras pequeñas, os dais cuenta que estaba prevista la subida de cuota al cabo de un año y pensáis entre vosotros, ¿de verdad he firmado eso? La consecuencia es que no volveréis a acudir a este negocio y seguramente a través de reseñas on-line y con “el boca a boca” dejaréis una mala reputación, por qué os habéis sentido engañados.

Afortunadamente, como ya he dicho las leyes de protección de datos y los reglamentos de privacidad sirven para tutelar el consumidor ante estos tipos de fraudes y para generar una experiencia de compra más genuina, limpia y sana. Donde la venta sea el objetivo final, si por supuesto. Pero no a toda costa, disfrutando del proceso de compra-venta. Y si la venta se realiza, perfecto. Por lo contrario, en este caso sí, buscamos otro pez en el mar del mercado. Con buenos anzuelos vendrán a nosotros con el mínimo esfuerzo. Y si hemos sido y somos transparentes, claros y concisos nos ganaremos su confianza, y volverán a acudir a nosotros. Y ellos mismos generarán nuevos potenciales clientes, por qué saben que pueden confiar en nosotros.

De aquí el cambio moral, entendido como la transformación en conducta de los procesos de ventas por parte de los actores comerciales. Un código ético hoy en día es básico para cada empresa. Se tratan de unas líneas guías de valores compartidos que permiten fortalecer el branding empresarial. Para que la marca desde el exterior se vea sólida y sea exactamente lo que transmite.

La cadena es clara: confianza -> transparencia -> conducta ética -> mejora de la reputación de la marca-> incremento y repetición de las ventas -> mejor y mayor flexibilidad en establecer precios -> fidelización de los clientes -> los mismos clientes se hacen “comerciales” de la empresa.

Hay que enseñar a los actores de las ventas que a veces se pierde y otras veces se gana. A ser competitivos pero deportivos al mismo tiempo. Vamos a poner un ejemplo, en un partido de fútbol entre niñ@s un jugador hace una entrada a su adversario que implica una tarjeta roja y su relativa expulsión. El pobre adversario tiene que ser atendido con una camilla. La pregunta es: ¿era realmente necesaria esa falta? ¿Lo hubiera podido parar sin hacerle daño? El punto está no tanto en la falta, sino en los tipos de actuaciones que se puedan generar en los procesos de ventas.

En la vida real, el uso indebido de los datos personales puede incurrir en sanciones penales. Malas prácticas durante el proceso de ventas pueden implicar la creación de una nociva reputación para el vendedor, la marca y la empresa en general. Además, de la elección por parte del cliente de la competencia en cambio de elegir a nosotros. La digitalización siempre más acelerada de nuestras vidas implica que la información se difunda a través del “boca a boca digital” que es aún más rápido y de mayor alcance y en conjunto al “boca a boca” tradicional puede ser muy dañino para la reputación de una empresa.

Por esa misma motivación hay que evitar este tipo de actuaciones, creando protocolos establecidos de comportamiento durante todo el proceso de venta. Si se trata de comerciales, se le da una formación en conductas y en valores de ventas. Estableciendo límites. Estos límites crean “la paradoja de la venta”. Voy a explicar. Si como empresa tenemos un código de valores y conductas para nuestros agentes de ventas, virtuales y/o físicos que sean.  El sobrepasar estos límites implica una infracción de los códigos éticos establecidos, pero genera una venta, entonces un beneficio para la empresa. ¿Se considera aceptable esta “infracción”?

Cómo podemos ver, esta infracción cumple con el objetivo general de nuestro plan de marketing digital para el 2021, generar más ventas en un mundo a multi-velocidades siempre más digitalizado. Pero esta venta del tiempo presente, ¿generará un beneficio de largo plazo gracias a la fidelización del cliente y a la transformación de dicho cliente en agente de venta indirecto de la empresa? En los procesos de ventas, siendo comportamientos humanos aplicados a un ámbito profesional, las mentiras y los engaños antes o después florecen como flores en primavera. Lo que implica que las malas praxis en el proceso de venta, ocasionarán, aunque generen ventas, efectos colaterales a largo plazo. Como una bola de nieve y tierra que al caer desde la pendiente de una montaña se hace siempre más grande.

Vender en tiempo de pandemia significa adaptación a escenarios cambiantes, respectos de las personas y entender la privacidad y el uso de los datos personales como derechos humanos básicos. Representa competitividad y al mismo tiempo deportividad. Es importante saber encontrar el justo equilibrio entre la consecución de los objetivos de ventas y el cruzar los límites de la “ética de ventas”. Hay que ser más humanos, dejando a la inteligencia artificial buena parte del trabajo de búsqueda de nuevos clientes y de análisis de datos. Necesitamos dejar nuestra confianza en las herramientas digitales que nos simplifican el trabajo y dedicarnos al marketing puro, digital en este caso.

Apoyándonos en la inteligencia artificial y en el uso de algoritmos, será más fácil no incurrir en infracciones de leyes de privacidad y posibles sanciones penales. Asimismo, evitaremos el empeoramiento de la reputación personal, de nuestra empresa y de nuestro negocio. La reputación de marca es un artefacto que necesita tiempo, dedicación y constante esfuerzo para ser construida de manera resistente y duradera en el tiempo. ¿Dejaríais que un vuestro vendedor por una mala praxis comercial hunda la reputación de vuestro negocio? ¿Sois cocientes del tiempo que necesitaríais para volver a los niveles anteriores de reputación de vuestro nombre comercial?

Muchas veces antes de actuar, hay que ir con pies de plomo, y pensar a mente fría para mantener a flote el negocio. Por ese mismo motivo es necesario una formación ética de los agentes comerciales.

Estos son solo algunos de los macros-aspectos que hay que tener a cuenta a la hora de hacer un plan de marketing digital para el 2021.

Los alcances del marketing digital para el 2021

Ahora vamos a hablar de un tercer pilar igual de importante en el plan de marketing digital para el 2021: la creatividad y su utilidad en la transformación empresarial. Antes de seguir vamos a recapitular lo desarrollado hasta aquí. Hemos analizados la confianza y la ética en el uso de los datos relevantes y durante todo el proceso de venta, con el objetivo general de generar más ventas. Llegando a la conclusión que actuaciones éticas a nivel de comportamiento de ventas permiten tener más beneficios a largo plazo, no solamente a nivel económico sino también entendidos como la mejor de la imagen y reputación de la marca empresarial. Lo que se define la construcción del branding. Un proyecto construido sobre fuerte fundamentas ofrece una mayor resistencia ante los cambios repentinos e inesperados. Por supuesto, no vamos a empezar la casa por el tejado.

Vamos a añadir un área más a nuestro plan de marketing digital para el 2021: la creatividad. ¿por qué es importante la creatividad? ¿por qué los momentos de recesión y de grandes calamidades impulsan la creatividad? Es un hecho histórico que cuando el ser humano se ve sometido a medidas restrictivas, hay una recesión, una crisis económica, guerras y/o grandes transformaciones en nuestras vidas. La creatividad de las personas, para salir lo antes posible de esta situación, se activa como cuando entramos en una habitación oscura y le damos al interruptor. Por fin hay luz y podemos encontrar lo que necesitamos y estábamos buscando desde hace mucho tiempo.

Estamos pasando una pandemia que afecta de manera diversa cada persona del mundo, nuestra empresa y nuestro negocio no pueden quedarse con los brazos cruzados y pensar que todo siga igual. Si fuera así considérate afortunado. En la mayoría de los casos las empresas que se están enfrentando a la pandemia y no han sabido o podido renovarse han literalmente muerto, cerrado, probablemente para siempre. De aquí la necesidad de recurrir a herramientas digitales que nos ayuden en la búsqueda y adquisición de potenciales clientes, y podernos dedicar a lo que se entiende como venta directa. E invertir parte de nuestro esfuerzo en la creatividad.

La creatividad, y su proceso creativo, tienen sus tiempos de desarrollo. Produce un efecto innovador dentro de la empresa que se ve reflejado como una ventaja competitiva frente al negocio que ofrece el mismo o un producto o servicio similar al tuyo. No se trata solo de innovación en lo que se ofrece al consumidor, si no que se entiende en cambiar la manera de trabajar de las personas. Trabajar de una forma más creativa generando contenido personalizado para cada cliente. Dado que las necesidades de cada cliente son diferentes y ahora aún más variadas.

Representa una adaptación de la tradicionalidad del proceso de ventas, a los tiempos que corren, a las necesidades de cada cliente y a la eficacia de la labor de cada trabajador. Un trabajo creativo y personalizado propagará mejores resultados en términos de satisfacción del cliente e incrementará las posibilidades de cerrar una venta. El cliente será feliz y tendrá más propensión de compra al darse cuenta que sus necesidades serán plenamente satisfechas a la hora de adquirir o contratar un determinado producto o servicios. ¿Según vosotros tienen más eficacias los presupuestos personalizados o enviar un mismo presupuesto para todos los potenciales clientes? La respuesta es obvia.

La creatividad es importante, y ahora aún más en tiempo de cambios e inestabilidad como los que estamos viviendo. Es fundamental para enfrentar al futuro y generar un cambio en las acciones de venta. Pero sobretodo crea innovación. La innovación está a la base del progreso en general y a la base de la prosperidad de un negocio. Crear algo nuevo, algo innovador, descubrir y ofrecer una herramienta, un producto, un servicio antes que la competencia, crea unos beneficios y una popularidad inconmensurables. Por esa misma motivación hay que invertir en creatividad, y con aún más energías en momentos tan delicados como el actual.

La creatividad sirve para que los negocios sean capaces de reinventarse, para poder seguir adelante con nueva fuerza y renovada energía. El cambio es necesario por qué este 2021, te obliga. La negociación durante el proceso de venta, en su significado más bruto es la misma. Los actores, los procesos, las dinámicas y los principios son diferentes. Por supuesto que hay negocios que no necesitan cambiar y siempre funcionarán dado que ofrecen productos considerados esenciales como el pan, por ejemplo. Pero, también en estos casos el cambio no tiene que ser visto de manera negativa. ¿si algo va bien por qué cambiarlo? Se suele afirmar. El cambio se entiende como transformación digital para impulsar los negocios a ser más efectivos y eficaces. Generen beneficios en el respeto de las leyes, sobre todo la de protección de datos, y con un ojo fijo a la salvaguardia del medio ambiente.

La transformación digital, va mucho más allá del concepto de disponer de herramientas digitales actualizadas en tu labor diaria, se entiende como la capacidad de utilizar software de gestión que nos ofrecen y son capaces de analizar cantidades de datos que la mente humana no sería capaz de alcanzar. Se trata de invertir dinero en estos “artilugios” de inteligencia artificial y en profesionales, para poder facilitar así nuestros procesos de ventas. Generar creatividad y ser más competitivos en el mercado. La creatividad se figura en el crecimiento económico, profesional y ético. Amplia las visiones empresariales da espacio a nuevos horizontes que antes no era posible ver.

Una vez que tenemos a nuestro alcance de venta un producto competitivo, la creatividad en como saberlo vender, es tan importante como la ética del uso de los datos relevantes y de las acciones comportamentales durante el proceso de venta. Asimismo, de la confianza y de cómo trabajamos todos estos y más aspectos para que nuestros clientes realicen una acción de compra y/o de contratación. Si tenemos una silla y cada pata representa un área de nuestro negocio, esta no puede ser coja a la hora de sentarnos por qué antes o después vamos a caer, y es mejor que no pase. Por qué traducido en términos empresariales sería la posible ruina y el fin del negocio.

Quiero volver a subrayar que cada uno estos aspectos tratados en este relato, son iguales de importantes para generar ventas y podemos considerar la confianza como un área transversal que si viene menos, se acaba la negociación. Se puede considerar como un “deal breaker”, el fin de la negociación y la búsqueda de otros escenarios que cumplan de manera más transparente con nuestras necesidades.

¿Cuáles son los otros objetivos principales en nuestro plan de marketing digital para el 2021?

¿El marketing digital finalmente será un pilar en las decisiones empresariales de cada negocio? ¿O seguirá al margen?

Concluyendo, estamos viviendo un profundo proceso de transformación digital, donde cada negocio no es capaz de entender los beneficios de implementar un plan de marketing digital en sus dinámicas comerciales. Seguramente la formación y los cambios generacionales ayudarán en este cambio que, aunque ahora mismo se ve acelerado. Necesita todavía de años para que se implemente de manera efectiva en todos los sectores. Tener un plan de marketing digital para el 2021 es fundamental para mantener vivo tu negocio, mantener con fuerza el timón de tu empresa y así evitar posible iceberg, y lo que es más importante para el progreso humano, innovar de manera creativa, sustentable y respetuosa de los derechos básicos fundamentales, de las personas y del medio ambiente. Pronto será una prerrogativa actuar un plan de marketing digital en tu negocio. ¿Qué esperas?

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